10/10/09

Un tiempo, muchos tiempos


La situación representada en la imagen y que el autor traduce en clave de humor, es tan cierta como las dificultades que encontramos en el aula para abordar la dimensión temporal en las ciencias sociales. Al parecer las buenas intenciones de este padre por compartir con su hijo referencias al pasado no encuentran la “distancia óptima” entre lo que quiere explicar y lo que al niño le resulta significativo y puede concebir.

El tiempo, así como el espacio, son dos categorías de nuestro pensamiento que nos permiten concebir el mundo y a nosotros en él. Son esquemas de orientación e información que nos sirven para establecer algún tipo de orden y relaciones en la realidad que percibimos. De allí que también funcionen como conceptos estructurantes del área de ciencias sociales en la escuela, en la que se manifiestan como tiempo histórico y espacio geográfico porque son el resultado del conocimiento científico que es una fuente de los contenidos que enseñamos.

La primera dificultad para entender la historia es la propia noción de tiempo, porque no es lo mismo el tiempo lineal de la naturaleza que mide el calendario o la cronología que establecemos en una línea de tiempo que adquirir conciencia histórica, pensar el presente como presente histórico, relacionar presente-pasado, proyectarse al futuro. Esto es, construir ciudadanía como resultado de experiencias de aprendizaje que la escuela sistemáticamente debe ofrecer.

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